viernes, 31 de diciembre de 2010

Hágase la luz...

Cuando el alumno está listo, aparece el maestro. Nunca antes, porque el alumno se creería maestro.

A veces me cuesta aceptar que hayas sido mi maestro. No el primero. Jamás olvidaré las enseñanzas de mi padre y de Ermitaño. Pero tú, Nikolais, llegaste perfeccionar las enseñanzas de ellos. Y para plantear mil dudas más que nunca quise resolver.

Y ahora, lentas respuestas aparecen ante mis ojos. Y noto como poco a poco voy comprendiendo. Y voy ejerciendo aquello que mi mente a elaborado, en el más entramado de las complicaciones inexistentes.

Al pensar en mal, genero negativos pensamientos. Pero la iluminación a la que aspiro no son pensamientos. Es unión. Es conectarme con Gaia de forma primigenia, de manera total. Lograr lo que ella nos enseñaba. Y claramente mis dudas basadas en pensamientos silenciosos de cuestionamientos y austeridad no me llevan a ningún lado.

No deja de hacerme sentir mal tu silencio. Pero las cosas que he pensado en estas horas prefiero decírtelas antes de que las leas. Tienes que verme a los ojos al pronunciarlas. Tienes que observar mi sonrisa en el rostro. Tienes que notar que son sumamente sinceras.

Cuando el discípulo supere al maestro...aparecerá otro maestro. Y así se va subiendo. Pero tú...tú no eres mi maestro. De ti aprendo. Contigo me río, disfruto tanto del conocimiento como de la ignorancia. No tememos no saber, porque nada sabemos. Ni tampoco nos atacamos con soberbia porque sabemos, simplemente explicamos. Simplemente aprendemos. Simplemente somos tú y yo. Así de sencillo.









¿Sabes por qué me gustas? Porque jamás te vi sobre o bajo mí. Porque tú siempre serás mi igual. Desde el principio y hasta el final, hombro con hombro. Lo suficientemente humilde para aceptar que batalle a tu lado. Y lo suficientemente orgulloso para protegerme en un abrazo. A tu lado no me humillo. A tu lado crezco. Porque nos miramos a los ojos y todo vuelve a su curso.

¿Lo mejor? Para descubrir, tuve que destruir ^^ Te quiero

jueves, 30 de diciembre de 2010

Desahogo u.u


Siempre sucede lo mismo . Como que me esfuerzo, doy todo lo que soy capaz de dar. O lo que es recomendable para mí entregar. No es que no quiera o no pueda. No debo, es simple. Hace mucho tiempo aprendí no dar todo porque algo me tiene que quedar cuando se marchen, ¿no?

Y hoy pensé. Pensé mucho. Pensé tanto que dormí y soñé con ello. Y me di cuenta que muchas cosas. Y ya perdí noción de cuál es la más terrible.

Hay una que depende de mí. Que es mi familia y es mi decisión. Pero hay otras que son más terribles.

Siento a gente lejos y perdida. Siento que no están en mi alcance. Siento que no sonrío a su lado. No me emociono por hablarles. No soy yo, no son ellos. Somos ambos. A ver si nos damos cuenta, y volvemos a sonreír. O, al menos, recuperar un café al mes.

Y sobre este corazón loco. Ya no sé qué pensar de él. Y siento que cometo errores. O que estoy a punto de cometerlos. Es decir...¿caminas a mi lado porque quieres?, ¿o sin quererlo, te he arrastrado a este camino?

Tengo dudas, mil dudas. Pero no porque dude de lo que siento. Es simplemente...es simplemente que nunca dices nada. Y a mí me sobran palabras. Y siento que te arrastro a esto. Y...uff...¿cómo decir estas cosas, cuando se supone que te las tengo que decir a la cara, y no escribirlas? Pero me expreso mejor así. Ni te imaginas las veces que me he infundido valor para decírtelas. Las veces que he guardado silencio, para hacer tripas corazón y enfrentarte.

Y llegas con un abrazo, un beso, una sonrisa, una caricia. Tienes más armas para callarme que la mayoría de la gente. Y nunca sé cómo volver a plantearlo. Y todo importa tan poco...

Hoy me atreví a hacerte la más sencillas de todas las preguntas que tengo...y no contestaste. ¿Por qué pregunto? Porque nunca dices nada. Porque callas absolutamente todo. Porque no entiendes todo lo que generas, toda la maraña de pensamientos que provocas, porque eres incapaz de decir "sí" o "no".

No quiero sentir que haces por cumplir. No quiero envenenarme así. No quiero que horribles recuerdos lleguen. No quiero nada de eso. Quiero sonreír y vivir esto pleno, como lo he estado viviendo ahora. Pero no tengo miedo. Tengo TERROR de tu silencio.

No te pido mucho. Simplemente dime que no te arrastro. Dime que caminas acá porque quisiste caminar. Dime que no estoy cometiendo error tras error. O dime que sí. Pero dime algo.









Dime que no vas a romper mi corazón porque sí...dime la verdad y que el miedo se quede atrás, esperándonos...

domingo, 26 de diciembre de 2010

Distintas personas


Pasé una excelente celebración ayer. Lo mejor fue terminar durmiendo en el suelo (problema de la gente alta que no puede estar en lugares para pequeños) y que cuando me quisieron despertar, hasta de puntapiés nos dieron a Vikingo y a mí. Y nada xDD Y luego el par reclamando que no nos avisaron que desocuparon la cama xDD.

Luego de papas fritas, espadonjas, papas con mayo directo en la boca (xDDD), karaoke, tomanyi, nunca-nunca y conversaciones re heavys en una cocina atemporal y sentada en el suelo mientras me hacían cariño en el pelo, tuve tiempo de reflexionar sobre todo lo sucedido en la media hora que me quedé sola en la micro de vuelta a casa.

Las personas tienden a hacer cosas del corazón. Tienden a escuchar a ese gigante que les bombea sangre y a veces, se equivocan. Pero no por eso se ha de permitir que el recuerdo les ensucie el presente, y los prive de lo maravilloso que les da la vida.

No niego que dolió. Dolió que me viera desplazada de mi familia, como también dolió perder amigos. Dolió darme cuenta que había gente que jamás apreció cada cosa que hice por ellos, y también dolió que me rompieran el corazón. Pero si fuese por protegerme del daño no estaría con mi familia, ni tendría amigos ni tampoco permitiría que mi corazón volviera a remecerse.

No negaré que en este tiempo han llegado personas a mi vida que se han vuelto muy importantes, de la nada. Y tampoco negaré que aprendí a amar, sí, leyó bien, a amar a aquellos que contra viento y marea se han quedado conmigo. Pero, por respeto a todo aquello que hemos pasado, confío (sí, volvió a leer bien), confío que no harán nada malo, pues no tienen necesidad de hacerlo.

Las historias pueden ser cíclicas con algunas personas. Tal vez. Como también es aterrador sentir eso que no sentía desde los 18 años. Pero las personas no son iguales. Y si hace cuatro años sufrí tanto por aquello, no significa, necesariamente, que lo volveré a sufrir.

Nikolais llenó mi vida de alegría, de magia. Me enseñó cómo soy y lo cruel y malvada que puedo llegar a ser. Pero también me enseñó a amar. Y sobretodo, a amarme. Aunque la primera fue una lección que olvidé muy pronto, no quiere decir que no quiera aprenderla más.

Me siento emocionada, como hace cuatro años. La diferencia está en que, esta vez, sé que puede terminar mal. Pero no me envenenaré pensando en ello.









No es necesario creer que la historia acabe igual. Simplemente porque Nikolais es pasado, nada más. Y ahora tú eres el presente. Extraño, confuso, amable, alejado, querible, risueño, inconcluso, incongruente, temeroso, pero presente al fin y al cabo. Y eso es lo que quiero vivir ahora.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Solución de cuento de hadas

Ayer me escribieron que los príncipes azules no existen. Y yo comenté eso. Se sonrió, me miró y ladeó la cabeza.


"Los príncipes azules no existen. Porque andan de rojo"

"Y usan una caperuza azul"


Me escuchó, nos miramos y ambos sonreímos.


¡Feliz Navidad! =D

viernes, 24 de diciembre de 2010

Feliz Navidad =P

He de decirlo. La Navidad no es una fecha que me agrade mucho. Independiente que te digan que te darán regalos y esas cosas, la Navidad no me gusta desde hace más de 10 años. De echo, técnicamente esta es la Navidad nº13 donde él no está. Por eso no me gusta. Porque es la fecha donde más lo extraño. Donde más me gustaría verlo sentado en ese sofá, sonriendo, con un cigarrillo, sonriendo mientras veía como se abren los regalos.

El año pasado la Navidad la pasé en otro lado, en otra casa, con otra familia. No eran personas con las que había compartido antes. Me sentí extraña. No pertenecía. Pero tampoco quería estar en mi casa, donde tampoco sentía la pertenencia. No fue una mala Navidad, pero puedo considerarla una de las más tristes.

Este año no. A pesar que en un momento pensé en marcharme, mi corazón dijo que no. Que en esta fecha quería a mi madre a mi lado. Que pasar y conversar con ella era el mejor regalo. Y, haciendo tripas corazón, me quedé.

Lo mejor que he hecho en años. De partida salí con mi hermano en la mañana, conversamos, nos reímos. Limamos esas asperezas que ensucian nuestra relación. Y, aunque sabemos que jamás será todo miel sobre hojuelas, porque ambos somos de caracteres fuerte, al menos trataremos de estar en paz.

Luego, en la noche, salí a caminar con mi mamá. Hablamos de muchas cosas. Fue una liberación. Hablar con ella es como conversar con esa parte sabia de mi vida. Es escuchar conversaciones del pasado, es tener algo de él cerca. Es tenerla a ella.

Después hablé con mi cuñado. Prometí arreglar las cosas con mi hermana. No porque se me haya pegado el espíritu navideño, sino porque de verdad la extraño. Así que ya hay un segundo próposito de fin de año ^^.

Al abrir los regalos, habían regalos de broma. Nuestras risas se escuchaban por toda la cuadra. Era reír sin parar. Ataque de risa sentada al lado de mi madre, ver las caras de mis sobrinas, ver a mi cuñado tratando de abrir ese regalo envuelto en KILOS de scotch xD y mi hermana repartiendo los regalos. Fue increíble. De otro mundo.

Y para finalizar mi Navidad perfecta, hablar con la Pauli, que la Connie me dijese que voy a ser abuela y terminar hablando hasta las 4 de la mañana con el príncipe rojo.

Fue increíble. Fue una Navidad llena de regalos que no son cosas materiales ^^. Me llenó de momentos con mi familia, de risas sin parar. Me entregó palabras bellas de mis amigos. Y me trajo nueva gente a mi vida.

Feliz Navidad a todos!!! A los Orates, a CRC, a TwitTeam, a La Mafia, al Príncipe Rojo, a Mascarada, a los Escritores, a mi familia, a mis hijos Rol, a mi familia Rol, y a todos aquellos que llenan de alegría y felicidad mi vida.


Se viene el 2011!!! Y será mucho mejor que el 2010. Los amo!!!




Alouette, Aly, Kamal, Guarever, Baoh, Alu, Aeryn, Anouk, La Maga, y todos esos apodos que me dan de cariño ^^

jueves, 23 de diciembre de 2010

"Nada" es una respuesta válida


Hoy dije que me dormiría temprano. Pero seguí de largo. Fue distinto a cuando me quedé despierta por el eclipse, porque esa noche moría de sueño. Ahora también tenía sueño. Pero hice mi twitcam. Y no sé en qué momento se volvió algo tan personal.

Terminé hablando hasta las 5 am con Joss, Poly, Cris y Demian.

Fue una de las mejores conversaciones que he tenido. Fue espontánea, tranquila, personal e íntima. Creo que aunque entre ellos no se conocen, saben que compartimos cosas que no lo haremos con nadie más.

En fin. Esta conversación me llevó a otra. Y a otra. Y a reflexionar, meditar. Con la Joss estamos a punto de mandarnos de esos stress donde gente termina muerta ¬¬. Y Demian no permitirá a su ser cometer el mismo error. Y todo esto me recordó algo.


Hace unos días me junté con una persona. Él tiene la gracia que me hace observarlo, preguntándome porqué me gusta verlo. Hace un tiempo ya sé que me gusta. Eso no lo voy a negar. Todo lo demás...ni con tortura. En fin. Estaba hablando respecto a nosotros y cosas light. Y, en un momento, dijo que quería mantener la distancia. No negaré que en mi pecho algo se contrajo muy feo. Pero por fuera solamente me eché hacia atrás, me cruce de brazos y seguí escuchando, con cara impertérrita.

No negaré que cuando dijo eso, lo tomé literal. Puse un muro invisible entre él y yo. Aunque no diré en el contexto que lo dijo, para mí fue claro. Y han de saber que esa distancia se refiere a algo más...de piel.

La cosa es que seguimos conversando de la vida. Y en un momento volví a quedarme mirándolo fijamente. Por mi cabeza pasaban preguntas del estilo de qué me gustaba de él. Recuerdo que lo miraba para buscarle defectos. Para que me dejara de gustar. Y se los encontraba. Y me seguía gustando. Luego pensaba en su personalidad. Tenía que tener una falla horrible. Y la tenía, pero la compensaba de mil y unas formas. Y luego, esa pregunta que hace tu cabeza, que ustedes saben cuál es pero que tememos toda nuestra vida de oírla en nuestra mente. Y me respondí asustada. Y quería largarme, porque tenía miedo, porque no quería aquello, porque era una estupidez.

Él lo notó. Paró su conversación y frunció el ceño. Me preguntó qué me pasaba. Le dije "nada" y de inmediato recordé los mil chistes respectos a qué significaba que las mujeres lo dijesen. Y recordé que era verdad. Y también comencé a repasar en mi mente todos los trucos para salir libre.

Porque después del "nada" vienen otras preguntas. Y hemos aprendido a sonreír, decir la mitad de lo que sucede, mover la mano con gracia, restarle importancia y dulcificar la mirada. Así no preguntan más. Así ambos cumplen. Él sabe lo más superficial y tú te puedes quedar con tus temores. Y nadie se burla de nadie, ni nadie se hiere ni nada.

Lo hice. Era perfecto. Cualquiera habría caído. Solamente uno dudó una vez. Pero al ver la sonrisa y yo decir "no te preocupes, cosas de minas", gané. Así que cuando terminé mi performance, esperé la mirada entrecerrada, yo dar mi sonrisa final y luego seguir hablando de cosas, y preocuparme de no pensar de esa manera de nuevo. Aunque mi cerebro no era precisamente al que llegaría a golpear cuando estuviese en casa ¬¬.

¿Saben qué pasó?. Me tomó las manos y yo lo miré fijamente. Me dijo "no me engañas. Dime lo que en realidad te pasa, sin mentir". Sentí su mirada fija. Esa mirada me exaspera. Y quise mentir. Lo miré. Y fue una pelea de miradas. Él queriendo entrar a mis ojos y yo cerrando toda posibilidad. Y al ver que no podía, su dedo pulgar se deslizó por mi mano. Todo mi ser se estremeció. Pero de pena.

Un toque de él no es agradable. Es una tortura porque fue él quien dijo que no. Y yo respeto eso. Y él no lo respeta. Sentí su piel y mi mirada se volvió dolorosa. Saqué mis manos de su agarre. Y si no me levanté y me fui, fue simplemente porque él tomó mi muñeca. Negué con la cabeza y saqué mis manos. Simplemente dije que no era nada importante, cosas de minas. Él supuso algo. Dijo una frase y yo palidecí. Bajé la mirada. No era precisamente lo que me había dejado tan mal, pero se le acercaba levemente. Me racionalizó todo, me dijo frases que trataban de calmar y quitar el miedo. Y aunque mi mirada se relajó, y asentía para darle la razón, mi cabeza bullía en mil preguntas que no haría. Y que era una tortura peor de la que él realizó.

Ese día llegué a casa con una sonrisa. Y luego, al subir a mi cuarto, fue una ira implacable. Recuerdo que me miré al espejo y susurré "imbécil". Y algo dentro de mí se sintió mal. Porque sabía que ese insulto era para esa parte de mí que tiene prohibición de aparecer, y que estos días ha hecho lo que ha querido.

















De ahora en adelante, es claro. Si no me vas a acallar los tartamudeos con un beso, la palabra "nada" es una respuesta perfectamente válida.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Ruptura u.u


¿Por qué la Maga jamás se quedaba con Gregorovius? ¿Por qué ninguna Maga de la historia misma de la humanidad se había quedado con Gregorovius? Porqué jamás pensé ser la primera Maga en hacerlo. Sé que tampoco seré la última. Pero sí sé porqué no dura aquel desafío.

Gregorovius jamás entiende que la Maga es el ser más libre, pero más destrozado. Gregorovius no comprende que si la Maga corrió a sus brazos, es porque es él. Pero Gregorovius no entiende. Él quiere ser como Oliveira, pensando que así mantendrá a la Maga a su lado. Y no lo hará. Porque ella huye de aquel que tanto daño le hizo, que tanto le hizo sufrir.

Cuando Oliveira abandona a la Maga, es Gregorovius quien consuela su corazón destrozado, cansado, triste. Es Gregorovius quién le enseña a creer de nuevo. Es él quien entrega esas esperanzas. Y por eso la Maga termina correspondiéndole. Porque Gregorovius la ama, y ella aprende a amarlo. Y no se explica ese amor, simplemente lo vive, lo disfruta, lo anhela.

Hasta el triste día que Gregorovius es peor que Oliveira. Él cree que así la Maga lo amará más. Lo único que hace es alejar a la Maga. Es hacerla temer. Es recordarle lo triste, lo derrotada que se sentía al lado de Oliveira. Lo único que comienza a lograr Gregorovius es recordarle a la Maga que no tiene porqué vivir eso.

Es aquí cuando la Maga decide marcharse. Es aquí cuando la Maga comienza a crecer. Porque no quiere que el fantasma de Oliveira la acose sin piedad. Porque no desea que su fin sea sufrir porque Gregorovius no entendió.

Ella amaba su esencia. Ella amaba a su Gregorovius, a su cómplice, a su amigo. Ella amaba las cosas que él le hacía sentir. Ella adoraba que él la transportase a un mundo donde nada podía ser perfecto, pero que todo era sublime en su imperfección.

La Maga amaba a Gregorovius hasta que se transforma en Oliveira.


Te amo sin dudarlo, pero siempre supiste que amaba más el hecho de que amases lo que yo era, lo que yo podía entregarte, lo que yo tenía para ofrecer. Si no aceptas eso, nada más puedo hacer. Lo lamento...




Sabias palabras dichas por mi madre...siempre, y bajo toda circunstancia, piensa mil veces cada una de tus palabras si así fuese necesario...mil veces...

viernes, 10 de diciembre de 2010

Buenas personas


Nadie me va a convencer que soy una buena persona. No lo soy. O no por lo menos la imagen que viene a la cabeza cuando uno dice "es una buena persona". Hace unos días comencé a cuestionarme ello.

Alguien, una persona que tuve la fortuna de conocer este año, me hizo un regalo que realmente me arrancó sonrisas. Sinceramente, de todas las personas del mundo, a la última que pensé que le daría aquel regalo sería a mí. Y sin quererlo recordé todo lo bueno que me habían dado esas buenas personas.

La pregunta es "¿por qué a mí, si no soy una buena persona?".

Sé que no soy malvada. Pero si un poco cruel. Qué un poco. Bastante cruel. Lo bastante para no aventurarme en Narnia porque la Bruja Blanca sería un paseo por el campo a mi lado. Soy ambiciosa y bastante interesada. No tengo lo que llaman "fidelidad" a las personas, si no la muestran conmigo. Suelo entregar mucho, sí. Siempre y cuando me han dado a cambio.

No es que me jacte de ser así. Pero como comprenderán, la vida me ha gastado tantas bromas crueles, que me volví casi inmune a ellas. Ahora si creo en las sorpresas. Pero tienen que ser lo suficientemente buenas para que no las haya considerado de antemano. Y tengo la suficiente frialdad para mantener a mi lado a la gente que me conviene, por lo mismo, me conviene.

Aún así, me pasan cosas buenas y hay a mi alrededor gente buena. Y analicé el porqué.

Mi esencia en sí no es malvada. Mas bien, soy el resultado de lo que la vida me ha ido enseñando a través del tiempo. No me ha tocado fácil, pero tengo conciencia que tampoco ha sido difícil como a otros. He sabido salir adelante, pero me he caído incontables veces. Y a pesar que no soy esencialemente fiel, siempre he sido consecuente a mis lealtades (no es lo mismo. Fidelidad es sentimiento, lealtad es razocinio).

Ahora estoy en paz. Liberé aquella ira que permanecía oculta en el fondo de mi corazón. Me rodeo de gente que vale la pena, ante mis ojos. Alejé a aquellos que no tenían porqué estar. O simplemente ellos se fueron. Al principio dolió, pero luego noté que solo facilitaron la tarea, pues tarde o temprano los echaría. Tengo a mi lado a un hombre que, aunque no es perfecto, como le dije a alguien, no nos llegan las parejas listas a nuestras manos. La gracia está en crecer y conocerse mutuamente, de ir aprendiendo y de ir aguantando. Y conversando. Tal como Marino tiene muchos defectos, yo los tengo. Y una relación se basa en el esfuerzo que uno le coloque para que resulte.

Hablando de él, hace unos días también me cuestioné el porqué estamos juntos. No es que no lo quiera. Extrañamente lo amo. Es un amor diferente, algo raro, pero no cuestionable. Pero me preguntaba cómo es posible de armar todo de manera tan...¿sencilla? Todo nace, así simple. Como si siempre estuviese ahí. Y claro, eso me dio terror. No de vivirlo, sino de perderlo. Noté que siempre he sido algo destructiva en mis relaciones, desbaratándolas antes que sean importantes. Esta vez no. Lo medité y sí. Él vale la pena para que me trague el miedo y lo intente. No es que él sea una buena persona. No lo es. Es casi tan bastardo como yo. Es simplemente que sus defectos son exactamente mis virtudes y viceversa. Y ahí está lo grandioso de esto.

Respecto a la gente buena que me circunda. No es que no los merezca. Es que, en cierta forma ustedes son el recordatorio que tengo humanidad y que no debo perderla. Porque cuando eso pase, perderé cosas maravillosas, entre ello, a ustedes. No es que a las malas personas les envían gente buena. Es solo que a las personas que podrían ser malvadas, les envían buenas, para que no sean malas.

Prefiero ser cruel, pero sonreírles de corazón, que malvada y dañarlos.