viernes, 13 de marzo de 2009

El gran día

Si, abandoné un poco este blog. No porque no tuviera nada que decir. Sino lisa y llanamente porque me importaba un bodrio decirlo. Pero aquí estoy, porque esto se hace adictivo.

Ya, visión rápida. Le dije a mi amigo que me desestabilizó que se fuera con Voldemort a pasear. Participé en el Torneo de los Tres Magos, donde por primera vez en mi vida azoté mi celular contra una cancha de pasto, llena de rabia. Mmm...no sé que más. Aún no entro a la U y me hice un blog para subir mis fics de HP porque me aburrí de guardarlos eternamente en el PC.

Listo, no necesitan saber nada más. Ahora continúo.

El motivo de la entrada de hoy es...no tengo ni la más puta idea. En realidad sí, son dos cosas. Tranquilas, relajadas...pero no sé por cual empezar. Creo que la haré por la de mi familia.


Hace un par de semanas le negué a mi hermano usar la cámara fotográfica porque la última vez no la había tratado bien. ¿Resultado? Me llamó loca, que jamás debí haber nacido, perra, ladrona, vendida, ser que gasta aire y un sinfín de cosas que en este momento ni me acuerdo. ¿Quieren saber lo más gracioso? Mi madre estaba ahí. Imagínense como me sentí. Una reina. Pero en fin, la cosa es que me fui a la Comu (fue un Sábado, eso no lo olvido) y le pedí al Luno hablar. ¿Resultado? Luno se sumó a la gente que me ha visto DESHECHA en llanto. Ojalá, cuando tuviese esas penas tan grande, llorara con escándalo. A veces lo he deseado, solo para que el dolor acabe de un golpe y ya. Pero no. El llanto es silencioso. Callado. Austero, prácticamente ajeno. Hasta que, si la persona que me está viendo así (que he tenido la suerte que las tres personas en esta vida que me han visto así han sido inteligentes y lo han hecho) me abraza. Cuando siento sus brazos alrededor de mis propios brazos y mi cara reposada en un pecho que me brinda descanso, toda mi fortaleza, todos mis miedos, toda esa máscara que hábilmente me he creado a través de los años se deshace y queda hecha añicos en medio de mi desgarrador llanto. Y no es porque sea mío, pero cuando recuerdo esos llantos, cuando los veo objetivamente...admiro a quienes me han sostenido, porque yo no sabría qué hacer si veo a alguien llorar así.

En fin, el día acabó y tuve que regresar a mi "hogar". Prepararme almuerzo, no porque tuviese una madre descriteriada, sino porque al parecer ese día era "el día del cochayuyo" y yo detesto esa cosa con olor a cualquier subespecie menos a algo comestible. Y llegó mi hermano, mi "bendito" hermano mayor (que no está de más decir que es un envidioso e inseguro de mierda a sus 37 años) a pedirme perdón. Sí, leyó bien. Me pidió perdón. Y yo le dije que lo perdonaba, no porque soy tonta y crea que las familias deban estar unidas. Sino porque estaba curado y me tenía chata. Los curados son sumamente cargosos.

Me tomo un respiro porque pensaba escribir las dos cosas en esta nota...pero ya me largué así que la otra la esperan. Continúo.

Bien, se supone que volvió la armonía familiar (primera mentira), con la comprensiva de mi hermana (segunda mentira), las pacíficas de mis sobrinas (tercera mentira), el entendimiento de mi hermano (cuarta mentira), el interés por el bienestar familiar de mi madre (quinta mentira) y finalmente, mi increíble capacidad del perdón (sexta y última mentira).

La cosa es que todo quedó en nada. Pero mi hermosa familia no notó el monstruo que creó (sí, me refiero a mí) hasta el día que exploté.

Hora: 11.56 am (desperté temprano para ser verano) Primera discusión del día, leche desaparecida. Único habitante de la casa en ese momento: yo. Persona que preguntaba: mi madre. Respuesta mía: yo me compro mi comida. Pago arriendo en esta casa y no como nada que no lo haya comprado yo o que no pregunté antes. Así que no joda, porque que ustedes piensen que estoy gorda, y de paso agradecerle por recalcarlo cada cinco segundos, no significa que me como hasta las paredes. Respuesta de mi madre: o_O.

Hora: 15.32 pm. Problema: mi hermana reclamando porqué no sé qué tontería que yo le había dicho a mi sobrina mayor, dentro de un juego que AMBAS habíamos establecido. Respuesta mía: no sé de qué tanto te quejas. Apenas me titule, pesco mis pilchas y me largo de aquí, así no los jodo más. Respuesta de mi hermana: pero manita, si yo te quiero. Respuesta mía: (tono sarcástico) si, seguro. Y los chanchos son morados.

Hora: 15.45 pm. Problema: a mi madre no le gustó lo que le dije a mi hermana. Que me tomo las cosas demasiado a pecho. Respuesta mía: a ver, no me tomo las cosas a pecho. Las digo como son. Usted quiere que viva en paz y tranquilamente bajo el mismo techo con el hombre que me trató de matar. ¿Acaso a usted se le olvidó lo que pasó el 2006? Respuesta de mi madre: no, no se me ha olvidado. Respuesta mía: pues parece que sí. Le refresco la memoria. Ese hombre me desencajó la mandíbula de tres cachetadas y me trató de estrangular, dejándome sus dedos marcados en el cuello por dos semanas y media. ¿Todo por qué? Porque me atreví a colocarlo en su lugar y hacerme respetar. No, madre. Ese hombre no es mi hermano. Es el hombre que nació de la misma mujer que yo. Nada más. Y hasta el día de mi muerte recordaré eso, porque en su vida se le ha pasado por la cabeza pedir siquiera disculpas, por nada. Y si usted lo deja, bien. Pero yo no. Respuesta de mi madre: o_O

Hora: 22.54 pm. Problema: mi hermano molestando por el pc. Respuesta mía: abúrrete. Respuesta de él: pendeja. Respuesta mía: no más que tú. Al menos en mí es un poquito menos vergonzoso. Yo me jacto de tener 21 años y bien pendejos. En cambio tú, te las das de maduro y peleas por cualquier estupidez, teniendo ya 37 años. Respuesta de mi hermano: estás loca. Respuesta mía: se te acabaron los insultos (inserte aquí una sonrisa sarcástica y de suficiencia). Resultado: mi madre se manifestó y lo mandó a joder al perro si quería.

Y ese día mi familia se dio cuenta que me gusta usar el verbo "joder", que no perdono, que no olvido, que no me hago la tonta, que no soy de hierro, que no los quiero cerca, que no quiero fingir lo que no me hacen sentir, que no me quedaré a su lado por mis sobrinos, que no tengo paciencia y que definitivamente, ahora me importa una forra lo que digan. Suena bien.

Lamentablemente, sus palabras siguen doliendo...

Sería...

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